La Santidad aún con nuestra mirada

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Índice

    Lucas 11:33-36

    INTRODUCCIÓN:

    En este tiempo de tremenda presión para los cristianos, quisiera que recordemos que Dios sigue esperando de su pueblo santidad y pureza. En el salmo 93:5 dice “la santidad conviene a tu casa”, es decir, la santidad le conviene a tu pueblo, a tu familia. Y aún en los más mínimos detalles, Dios quiere que entendamos que la santidad nos conviene. Una de las áreas dónde debemos mantenernos puros es en nuestras miradas y en el uso que le damos a nuestros ojos. Podemos decir sin miedo a equivocarnos que el mundo en este último tiempo ha influido en la iglesia trayendo un relajamiento en este sentido.

    Le hemos quitado importancia a lo que miramos. A lo mejor nos hemos agarrado del versículo que dice “Examinadlo todo y retened lo bueno”. (1ª Tes. 5:21). Entonces razonamos: para poder retener lo bueno tengo que examinarlo todo, tengo que mirar todo, tengo que verlo todo, porque así dice la Biblia. Pero nos olvidamos que el pasaje sigue diciendo en el vs. 22: Absteneos de toda especie de mal. Jesús le da mucha importancia a los ojos como vamos a ver en el pasaje de hoy.

    La lámpara del cuerpo. Lucas 11:33-36

    33»Nadie pone en oculto la luz encendida, ni debajo de una vasija, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz. 34La lámpara del cuerpo es el ojo. Cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas. 35Cuidado, pues, no sea que la luz que en ti hay no sea luz, sino tinieblas. 36Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor».

    DESARROLLO:

    1.- EL VERDERO CRISTIANO IRRADIA LUZ (VS. 33)

    -Jesús tenía una perfecta visión del papel que desempeñarían sus discípulos cuando Él se fuera. En Juan 8:12, Jesús declara que Él es la luz de este mundo mientras Él está en el mundo y luego, en Mateo 15:5:14-16, anuncia la declaración de que sus discípulos son la luz de este mundo. El cristiano, por la revelación que ha recibido del evangelio y por haber aceptado el señorío de Cristo, es la luz en este mundo. Y Jesús declara en este versículo 33 que esa luz no se oculta sino que se pone en alto para que alumbre.

    Muchos de los problemas actuales que vivimos es porque nosotros los cristianos no hemos cumplido con el papel de alumbrar que pide Jesús en este versículo. El diablo se ha encargado de dormirnos, acostumbrándonos a una mezcla con nuestra pasada manera de vivir. Estos hábitos pecaminosos son los que nos hacen desanimar y decaer en nuestra fe e impiden que cumplamos con este pedido de Jesús: ustedes tienen que alumbrar. Entonces hacemos lo que hicieron nuestros primeros padres (Génesis 3:8) “se escondieron”. Cuando nos escondemos es porque hay algo que no anda bien.

    No podemos vivir toda la vida ocultándonos. Tenemos que llevar una vida transparente y sincera con Dios y con los demás. Además, nadie puede esconderse de Dios. Jesús también dice que un día todo va a salir a la luz (Lucas 12:2-3). Esta palabra de Jesús es un llamado para cada uno de nosotros hoy para que cumplamos con nuestra misión de alumbrar y de proclamar el evangelio con nuestra vida.

    2.- LO QUE VEMOS DETERMINA LO QUE SOMOS (VS. 33-34).

    Alguien dijo que nuestros ojos son el espejo del alma. En la palabra de Dios hay muchos consejos referidos a nuestras miradas: Proverbios 4:25-26. “Tus ojos miren lo recto”. Aprender a mirar según la voluntad de Dios debe ser una característica del cristiano. En este mundo plagado de invitaciones a mirar lo que no conviene somos sometidos a una intensa presión por parte de nuestro enemigo y del sistema. Aprender a mirar lo que Dios quiere que miremos implica de nosotros determinación como tenía Daniel: “Propuso en su corazón no contaminarse” (Daniel 1:8). El método del diablo es atacar nuestro sentido de la vista. Nuestros ojos son como una máquina fotográfica que graba imágenes en nuestra mente.

    Cuando la imagen se estableció en nuestra mente, es fácil que el diablo nos la muestre como se muestra un álbum de fotos. Esa imagen establecida es la que contamina todo nuestro ser. (Génesis 3:6). “Agradable a los ojos”. Así se presenta el enemigo: con cosas agradables a los ojos (2ª Cor. 11:14 ángel de luz), pero su fin es muerte (Prov. 16:25). Cuando andamos en la luz podemos ver fijamente a los ojos, sin avergonzarnos y teniendo comunión con otros (1ª Juan 1). En el vs. 34 dice Jesús que si nuestros ojos son buenos, nuestro cuerpo estará lleno de luz. En 1ª Cor. 3:16 y 6:19, dice que nuestro cuerpo es templo de Dios porque el Espíritu Santo mora en nosotros.

    Si nuestros ojos se dirigen hacia lo bueno y recto entonces el templo de Dios (nuestro cuerpo) estará lleno de luz. Así como para el cuerpo hace falta seleccionar alimentos sanos, también debemos aprender a mirar lo que nos edifica. Lo que miramos alimenta nuestra mente y corazón. Anteriormente dije que lo que vemos queda grabado como una fotografía en nuestra mente y lo que queda en nuestra mente (nuestros pensamientos) son los que van a determinar cómo somos y actuamos. Salmo 119:18 “Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley”. En Efesios 4 dice que “renovemos el espíritu de nuestra mente”, y lo que nos ayuda a renovarla es mirar lo que conviene. Por lo tanto aprendamos a mirar lo que no puede contaminarnos.

    3.- PODEMOS VIVIR ENGAÑADOS (VS. 35).

    Jesús dice que nos examinemos para ver si la luz que nosotros creemos tener no es tal sino tinieblas. Nuestro corazón es engañoso dice Jeremías. El diablo quiere que vivamos en nuestra vida mediocremente, que nos conformemos como estamos, que nos quedemos estancados conviviendo con pecados ocultos.

    La invitación de Jesús es esta: “Examinarnos, reconocer nuestro pecado y apartarnos de toda oscuridad. Tenemos que rechazar toda iniquidad y engaño de nuestro corazón. Gal 6:7. “No se engañen ustedes. Nadie puede burlarse de Dios. Lo que se siembra se cosecha”. ¿Qué estamos sembrando en nuestro interior? 2ª Samuel 11:1-2 . Aprendemos dos cosas:

    Cuando no hacemos lo que tenemos que hacer, es una puerta abierta para que el diablo nos engañe. (vs. 1)

    El mirar lo que no nos conviene puede ser el comienzo de un desastre espiritual para nuestras vidas (vs. 2)

    4.- VIVIENDO BAJO LA LUZ DE DIOS PODEMOS RESPLANDECER (VS.36).

    Viviendo en la luz seremos como una lámpara que alumbra con su resplandor. Exodo 34:29,30; 35. Al bajar del monte el rostro de Moisés resplandecía, era diferente y dice que los demás lo notaban. Para resplandecer debemos vivir bajo la luz de nuestro Dios, bajo su cobertura, debemos estar en su presencia, ir al monte. Hay muchas personas a nuestro alrededor que están esperando que alumbremos.

    En Isaias 60:1 dice: “Levántate y resplandece porque ha venido tu luz”. La luz es figura de la salvación. Vivir bajo la luz de Dios significa que somos salvos. Nuestra mirada y nuestro rostro debe resplandecer. La presencia de Dios se manifiesta a través de nuestro rostro. Nuestros rostros hablan. No alcanzamos a imaginar como una mirada y una sonrisa de un verdadero cristiano pueden bendecir a otros.

    CONCLUSIÓN:

    Aprendamos a dirigir nuestras miradas a lo recto y a lo que edifica. Confesemos a Dios nuestros pecados ocultos. Vivamos bajo la luz de Dios para que nuestras vidas resplandezcan.

    “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” 2ª Cor. 7:1

    “Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey ni con el vino que él bebía..” Dan. 1:8

    “Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: 2«Ponte a la puerta de la casa de Jehová y proclama allí esta palabra. Diles: “Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová. 3Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré habitar en este lugar.” Jer. 7:1-3

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